
Dejen de reemplazar los calentadores de su taller cada dos años
Seamos honestos: los techos de los talleres son un verdadero desafío para los equipos electrónicos. Con todo ese polvo en el aire, las fluctuaciones de humedad y los salpicaduras causadas por los trabajos que se realizan allí, es como vivir en una pesadilla para los dispositivos electrónicos.
La mayoría de los calentadores de tipo infrarrojo simplemente no pueden soportar estas condiciones. La humedad penetra en su carcasa, lo que provoca cortocircuitos; además, los elementos calefactores se oxidan o dejan de funcionar. Nos cansamos de ver esto ocurrir, así que diseñamos estos calentadores para que pudieran resistir las condiciones en las que se encuentran.
La lucha contra la condensación
Lo interesante de los calentadores de alta potencia es que odian cuando la temperatura baja. Cuando el calentador se apaga, la caída de temperatura hace que la humedad se condense en los tubos de cuarzo o en las conexiones eléctricas. Eso es donde comienzan los problemas. Utilizamos una carcasa sellada para evitar que esa “niebla” entre en el interior del calentador. Al mantener las terminales eléctricas alejadas del aire húmedo del taller, evitamos esos chisporroteos que destruyen los calentadores más baratos.
Manejo de las salpicaduras
Luego está el problema del agua. Ya sea debido a una fuga en una tubería o simplemente por una limpieza poco cuidadosa, una salpicadura puede ser fatal para un calentador. Si el agua fría entra en contacto con un tubo que funciona a 600°C, este se romperá. Así de simple.
Agregamos protectores y juntas para mantener cualquier líquido alejado de las zonas calientes. No estamos diciendo que pueda llevarlos al baño, pero una salpicadura casual no arruinará su día (ni su presupuesto).
El sacrificio necesario
Seré sincero con ustedes: añadir toda esta protección cambia un poco las cosas. Como los tubos ya no están completamente expuestos, es posible que se pierda entre un 2% y un 5% de la potencia calorífica generada. Pero, en mi opinión, ese es un buen intercambio. Se pierde un poco de potencia, pero a cambio se obtiene un calentador que no necesita ser reemplazado cada dieciocho meses.
Los hemos diseñado para resistir todo tipo de condiciones extremas. Una vez conectados a la red eléctrica, ya no hay necesidad de preocuparse por ellos. Sin reparaciones constantes, sin tener que llamar a un técnico… solo un taller cálido y mucho menos estrés.