
Cómo lograr un brillo perfecto sin dañar la superficie del metal
Tratar de eliminar los disolventes de una capa metálica siempre es un proceso delicado. Se quiere que esos disolventes desaparezcan, pero si se aplica demasiada presión, se puede dañar la superficie o perder ese brillo intenso y brillante. Todo depende de cómo se maneje el calor. Por eso recurrimos a lámparas de infrarrojo de onda corta (SWIR). En lugar de calentar la capa superior hasta que se convierta en una especie de “capa dura” que atrapa los disolventes debajo, las lámparas SWIR penetran directamente en la capa metálica y empujan los disolventes desde abajo hacia arriba. Es una forma mucho más eficiente de hacerlo.
Ahorrar energía donde realmente importa
Si quieres reducir tu factura de electricidad, debes asegurarte de que la lámpara funcione correctamente con los disolventes. Es necesario que el pico de emisión de la lámpara coincida con la banda de absorción de los disolventes. Lo bueno de las lámparas de infrarrojo de onda corta es que su luz es intensa pero concentrada. No se desperdicia energía calentando el aire de la habitación; la energía se dirige directamente al objeto a tratar. Por lo general, recomiendo usar tubos de halógeno con recubrimientos específicos. ¿Por qué? Porque algunos de esos acabados metálicos sensibles son afectados por la luz UV. Un tubo recubierto permite ajustar el espectro de luz, de modo que se obtiene todo el calor necesario sin causar daños en el acabado del metal.
El peligro del efecto “piel de naranja”
Las lámparas de alta potencia son buenas porque alcanzan rápidamente la temperatura adecuada, lo que permite mantener el ritmo de trabajo. Pero hay que tener cuidado. Si la temperatura de la superficie aumenta demasiado rápido, se puede producir el efecto “piel de naranja”. Esto da un aspecto amateurista al producto y es difícil de corregir. Para evitar esto, no enciendas la lámpara de golpe. Configura los controladores PID para que el calor aumente gradualmente. Así, la capa metálica tendrá tiempo de adaptarse. También, un consejo relacionado con la electricidad: si utilizas sistemas de 230V o 400V, verifica bien tus conexiones eléctricas. Si las conexiones son flojas, habrá descensos de voltaje. Las lámparas no llegarán a la temperatura adecuada, y eso retrasará el proceso de curado. Es una pérdida de tiempo y dinero.
Lograr el resultado deseado en el taller
Cuando instales estas lámparas en el horno, la distancia entre ellas es muy importante. Debes mantenerlas a la misma distancia del metal. Si una lámpara está más cerca que otra, surgirán puntos calientes, y eso arruinará el brillo del metal. Por favor, utiliza un reflector de alta calidad. Quieres que cada vatio de luz se refleje en el objeto a tratar. Esto hace que todo el proceso sea más eficiente y evita que tengas que aumentar la temperatura a niveles peligrosos para lograr el efecto deseado.